REVISTA LITERARIA

PARA UN DESARREGLO SISTEMÁTICO DE LOS SENTIDOS



sábado, 16 de febrero de 2013

IMPOSIBLE BELLEZA, POR MAURICIO NARANJO


IMPOSIBLE BELLEZA

El negro mi color, mi único color.  
Sombras tiñen el horizonte,
El prisma de oscuridad todo lo invade, con su lúgubre vacío.
Imposible belleza,
Sin incendios en el cielo, sin espadas de luz.
Incierta mina de carbón, ónix sin brillo, desolado bosque de ébano,
Medianoche perpetua donde habitan seres amorfos y cosas sin alma.
Penumbra en mi mente, olvido en mis ojos de abismo,
Acantilado donde todo se esfuma, donde las formas duermen y las figuras mueren.
El precipicio mi casa, mi única casa, el negro mi color, mi único color.
Dónde la belleza, dónde la conmoción, dónde el  temblor?
Dónde los rostros, dónde las montañas, dónde las nubes?
Dónde el azul de tus ojos?
A dónde ha ido el naranja de tu pelo, el violeta de tus labios, el rojo de tus palabras?
Jamás habrá mar, jamás volcán, jamás crepúsculo,
Sólo hay nada en mí, una nada mustia parecida al olvido,
Una nada negra y profunda.





martes, 12 de febrero de 2013

EL PAPA, POR MAURICIO NARANJO


EL PAPA

En la ventana de su palacio
Saluda a la caterva
Como una vieja estrella del rockandroll.
Con su traje de lujo
Bendice a las almas impías
Y su presencia majestuosa 
Esconde el cansancio de un mortal.
Tras su mirada ambigüa
La parca, con su humo blanco, 
Sonríe en el balcón de la eternidad.

martes, 22 de enero de 2013

LA MIRADA, POR MAURICIO NARANJO


LA MIRADA


La tierra está en el cielo. 
El cielo está en el corazón. 
El corazón, como un planeta sin nombre todavía, está extraviado en tus ojos. 
Tus ojos de crepúsculo y de arena, 
de insecto y de reptil, 
de nube y de carne.

viernes, 28 de diciembre de 2012

LA PROMESA, POR MAURICIO NARANJO


LA PROMESA


Me prometiste el cielo y me diste una estrella muerta
Me prometiste la tierra y me diste una hoja seca
Me prometiste la luz y me diste una linterna
Me prometiste la lluvia y me diste una gota
Me prometiste el amor y me diste un beso
Me prometiste el tiempo y me diste un reloj
Me prometiste el aire y me diste un barómetro
Me prometiste el verano y me diste un desierto
Me prometiste la naturaleza y me diste una flor marchita
Me prometiste la poesía y me diste tu silencio
Cumpliste todas tus promesas
Al pié de la letra

jueves, 20 de diciembre de 2012

EL APOCALIPSIS, POR MAURICIO NARANJO



EL APOCALIPSIS


Vivo el apocalipsis cada vez que te pienso
Vivo el fin del mundo cuando olvido que te perdí
Vivo el Armagedón alejado años luz de tu boca
Tu sombra es como una profecía
Tus piernas están grabadas en todos los calendarios primigenios
Las voces de los iniciados me repiten tu segundo nombre
En el eco interminable de la debacle
Y de los tsunamis que me traen tu aroma
Soy el prestidigitador
El maestro de ceremonia del solsticio de verano
El pintor de tu ausencia
El que en lenguas predice el declive universal
El que colorea mandalas para recordar la forma de tu vientre
Vivo el apocalipsis cada vez que te pienso

lunes, 10 de diciembre de 2012

LA LLAMA, POR MAURICIO NARANJO


LA LLAMA


La llama de una vela encierra todo el misterio del cosmos. A diferencia de la luz eléctrica, permite visualizar apenas lo justo, respetando la penumbra. Inspira tanta reverencia y asombro, como la primera vez que los humanos lograron encender una fogata. En esa llama parpadean serenos los ojos de Dios, con su enigma intacto, con su perfecta indiferencia azul.

martes, 4 de diciembre de 2012

LA VIDA, POR MAURICIO NARANJO


LA VIDA


Apreciada y respetada vida: me has dado tantas cosas: una hija extraordinaria, el don de la palabra, un trabajo que disfruto, un par de amigos incondicionales, algunas mujeres hermosas, otras un poco locas, los limones, el ají picante, las bebidas espirituosas, una madre dulce y comprensiva, un padre intelectual y responsable, unos hermanos llenos de bondad y generosidad, el blues, el tabaco, el color verde, los sueños, la poesía, el nervio óptico, el lóbulo temporal, las manos y los símbolos. Querida vida: a veces, en mi nihilismo profundo, he perdido el timón y he navegado por océanos turbulentos, por caminos sinuosos, por oscuros paisajes metafísicos, pero he sabido incorporar esas intensidades a mi arte, esas frecuencias de onda corta me han servido para explorar los laberintos y recovecos de tu milagro, tu don, tu misterio. Quiero agradecerte por los arreboles y por los arrabales, por la noche y el día, por la locura y la cordura, por la pasión y la razón. Siempre he estado en la frontera, en el umbral, y desde allí te rezo para que me permitas experimentar, explorar la incertidumbre y encontrar más preguntas y más besos en el horizonte.