REVISTA LITERARIA

PARA UN DESARREGLO SISTEMÁTICO DE LOS SENTIDOS



lunes, 21 de abril de 2014

Dos textos breves, de Mauricio Naranjo

I

Como un crustáceo dormido, el poeta fluye, discurre, con la incertidumbre a flor de piel. La realidad, como una corriente marina, lo arrastra por los recovecos del azar.


II

Ese día madrugó más de la cuenta, y amaneció más temprano. Pero a la mañana siguiente, el sol negro de su melancolía oscureció las almas bajo los techos de la gran ciudad. Dios no se compadeció.

sábado, 29 de marzo de 2014

TRES TEXTOS DE MAURICIO NARANJO

I

Amo los signos de puntuación. Son como silencios, intersticios, pausas, vacíos. Los dos puntos crean expectativa, mientras el punto final es, en realidad, una línea de muerte, de fin, de apocalipsis, de agonía. El punto seguido, en cambio, nos da esperanzas, aunque ocurra una transformación química o incorpórea. Con los puntos seguidos nunca se sabe, igual que con la palabra etcétera, porque en silencio insinúan la actualización imprevisible del devenir azaroso. La coma es como la frecuencia cardíaca de la gramática vital. El punto y coma marca el tránsito de un estado a otro, genera una separación categórica, sin perder de vista el flujo caótico de la vida. Los signos de puntuación nos dan seguridad, una sensación y una ilusión de certeza, de control sobre el asunto de estar vivos, es decir transcurrir, discurrir aleatoriamente.

II

Mis palabras están presas en mi boca. Los dientes, como barrotes, les impiden salir. Un día, silenciosas, huirán. Entonces emitiré gritos. Sólo de aullidos estará compuesto mi lenguaje.

III

Pequeño, en clase de educación física nunca aprendí a pararme en la cabeza; mucho tiempo después que practiqué yoga, tampoco. Un maestro zen, posteriormente, me enseñó a caminar en las pestañas. Lo sigo intentando, sin resultados. Hoy me dijeron: es que usted no sabe dónde está parado. Y es verdad, no sé si en mis pies, en mis zapatos, en mi mente, en el piso, en la tierra, en el cosmos. Y recordé que un amigo muy sabio me dijo alguna vez: "uno está donde está su atención". Entonces comprendí que soy un funámbulo y un hiperbóreo. Es decir, me mantengo en la cuerda floja, unas veces, y al borde de un volcán, otras. 

viernes, 3 de enero de 2014

MONÓLOGO, POR MAURICIO NARANJO

MONÓLOGO


Que ando de la mano de los viajeros
Que pernocto en la maleta de los carros
Que transito en aviones, en trenes, a caballo, a pié
Que contengo ajuares, equipajes, y otras veces algo ilícito
Que emprendo los trayectos con alegría y retorno con nostalgia y con recuerdos
Que dependo de los itinerarios de los turistas
Que me llevan sin destino, sin rumbo, los caminantes despreocupados
Que me olvidan en cualquier parte
Que se extravían las llaves que me abren o que me cierran
Que soy aparatosa, pesada e indispensable como una esposa
Eso dicen de mí, la valija, la sombra sólida y rectangular del viajero,
La que incondicional acompaña al aventurero,
La que camina insondable por los mapas.
Yo, la valija desvencijada e inconsútil,
La siempre dispuesta como un libro abierto o una mujer de la calle,
La siempre hermética como una reliquia o un baúl cerrado y misterioso.

jueves, 19 de diciembre de 2013

SILENCIO, POR MAURICIO NARANJO

SILENCIO


Hay silencios que meditan, otros que censuran,
Otros que esperan pacientemente, otros que esperan impacientemente,
Otros que guardan luto, otros que marchan por las calles con mordazas blancas,
Otros que dudan, otros que hieren, otros que otorgan,
Otros que respetan, otros que irrespetan,
Otros que ignoran,
Otros sumisos, otros rebeldes,
Otros indiferentes, otros asombrosos,

Hay silencios que conducen a la sabiduría, otros que conducen a la ausencia, el vacío y el olvido.

viernes, 22 de noviembre de 2013

UN DÍA DE ESTOS, por Mauricio Naranjo

UN DÍA DE ESTOS



Un día de estos, de repente, voy a escribir una canción aurífera, mitad flor mitad nube, plena de fuego, telúrica, volátil, metálica. Será un himno a la soledad, al vacío, a la ausencia. Sonará a barco fantasma, a precipicio, a desierto. Un día de estos, de repente, voy a cantar mi canción, como un volcán, como un terremoto, como un rayo.

DE UN DÍA PARA OTRO, poema de Mauricio Naranjo

DE UN DÍA PARA OTRO



En un abrir y cerrar de ojos se creó el universo
De la noche a la mañana fuimos arrojados al mundo
De un momento a otro estaremos muertos eternamente
En un dos por tres seremos un lejano recuerdo, una pálida sombra
En un santiamén se apagará nuestra vana existencia como un fósforo un aleteo una inspiración una vocal un amor pasajero una nube

sábado, 26 de octubre de 2013

EL DISFRAZ, POR MAURICIO NARANJO

EL DISFRAZ


Me disfrazaré de nube
Lloveré en las montañas 
Y me evaporaré con el sol vespertino 

Mi disfraz será el más transparente: 
Desnudo y ligero de gravedad 
Seré cielo
Besaré la cordillera 
Y regresaré al éter 
Pleno de vacío